Posted by on September 16, 2017

El día de hoy, tras haber aterrizado en uno de los vuelos baratos,  vimos desde el avión el cielo gris de la Ciudad de México que parecía una gran cobija de plomo opacando los edificios y horizontes de la gigantesca ciudad, algo que francamente siempre me da mucha pena ver.

Al tomar el taxi del aeropuerto, conducimos durante tres horas y media para llegar a nuestro hogar en una ruta que antes tomaba tan solo 40 minutos en un mal día. Esto es preocupante y está destruyendo a esta ciudad que ha estado orgullosamente erecta por 500 años sobreviviendo los muchos cambios evolutivos por los que ha pasado.

Durante el transcurso, escuche a un locutor de radio hablar sobre el grave problema de contaminación por el cual atravesamos desde hace ya décadas, sin embargo la negligencia de todos esos años se ha visto reflejada de manera cruda y bestial en nuestros días.

Durante su programa, el locutor de la radio invitó a las autoridades mexicanas para que dieran al público cuales eran sus estrategias para controlar la polución en nuestra enorme ciudad. La llamada nunca llegó, lo que por supuesto revela el nulo interés del gobierno por este tema.

El locutor mencionaba que le parecía indignante el hecho de que el gobierno cobre a la ciudadanía pagar verificaciones de todo tipo mientras que hay millones de camiones que escupen humo como cafeteras móviles y nada sucede ante esa ofensa, lo que expresa abiertamente la corrupción que se vive en este pobre país que se está cayendo a pedazos.

Debido a que ningún oficial de gobierno marcó a la estación de radio, ni las contestaron, el locutor lanzó la pregunta al público por lo que en pocos minutos llegó un mar de respuestas. Aunque las respuestas fueron hechas con buena voluntad, ninguna me pareció que realmente pueda solucionar el titánico problema que tenemos en frente de nosotros.

A mi muy humilde punto de vista, hay pocas opciones viables  que verdaderamente puedan atacar al problema frontalmente y arrancar la mala hierba desde la raíz.

 -Inversión en Transporte Público-  

Uno de los más grandes problemas que causan embotellamientos , ergo contaminación, es la poca efectividad y la nula seguridad que existe en el transporte público. La situación es tan mala que las personas de más bajos recursos ya no pueden utilizar este servicio debido a que les roban con absoluta violencia sus pocas pertenencias.

-Implementación del Home Office –   

Poniendo el tema del transporte público a un lado, el terrible tráfico de la Ciudad de México que ha hecho gris nuestros cielos se debe a los millones de autobuses que se desplazan en las mañanas y en las noches al trabajo y de regreso a casa. Si es que las empresas pudieran implementar  home office para la mayoría de sus empleados, aseguro que la contingencia reduciría en un 60 por ciento, un avance titánico.

Esto es lo único que se puede hacer en nuestros tiempos.

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